«La herida está mojando el apósito, ¿eso es malo?» Es una de las dudas más habituales, y la respuesta corta es: depende. Ese líquido se llama exudado, y que una herida lo produzca no solo es normal, sino necesario. El problema no es que haya exudado, sino cuándo hay demasiado, demasiado poco, o cuando cambia de aspecto. Vamos a aprender a leerlo.
Qué es el exudado y para qué sirve
Cuando una herida está cicatrizando, los vasos de la zona dejan salir un líquido rico en agua, células de defensa, proteínas y nutrientes. Ese exudado cumple funciones importantes: mantiene el ambiente húmedo que la herida necesita para cerrar (una herida seca cicatriza peor), arrastra restos y bacterias, y transporta células que reparan el tejido. Por eso la cura en ambiente húmedo, con apósitos que gestionan ese líquido, cura mejor que dejar la herida al aire. El objetivo no es «secar» la herida, sino mantener el equilibrio: ni encharcada ni reseca.
Qué significa el color del exudado
El color te orienta mucho sobre lo que está pasando:
| Tipo de exudado | Aspecto | Qué suele indicar |
|---|---|---|
| Seroso | Claro o amarillo pálido, acuoso | Lo habitual en una herida que cicatriza bien |
| Serohemático | Rosado o rojizo claro | Mezcla de suero y algo de sangre; normal al inicio o tras una cura |
| Hemático | Rojo, sanguinolento | Sangrado; vigilar si es abundante o persistente |
| Purulento | Espeso, amarillo, verdoso o lechoso, a menudo con mal olor | Sugiere infección: conviene valoración |
Ojo con no confundir el exudado purulento con el esfacelo, ese tejido amarillento y adherido del lecho de la herida que no es lo mismo que el pus. Y si ves pus franco, ahí sí hay que actuar.
Qué significa la cantidad
Además del color, importa cuánto. Hablamos de exudado escaso, moderado o abundante según cómo empape el apósito. Ni mucho ni poco:
- Demasiado exudado encharca la herida y, sobre todo, daña la piel de alrededor: la reblandece y la vuelve blanca, lo que se llama maceración. Una piel macerada se rompe con facilidad y agranda la herida.
- Demasiado poco deja la herida seca y frena la cicatrización.
- El apósito adecuado depende justo de esto: para heridas muy exudativas se usan apósitos de alta absorción como el alginato o la hidrofibra; para heridas más secas, otros que aportan o conservan humedad. Lo explico en la guía de tipos de apósitos.
Cuándo el exudado es señal de alarma
Presta atención, sobre todo, a los cambios. Conviene que un profesional valore la herida si el exudado:
- Aumenta de golpe o empapa el apósito mucho más rápido que antes.
- Se vuelve espeso, amarillo-verdoso o lechoso, o aparece pus.
- Huele mal de forma clara y nueva.
- Se acompaña de signos de infección: dolor creciente, enrojecimiento que se extiende, calor, hinchazón o fiebre.
- La piel de alrededor se pone blanca y reblandecida (maceración) a pesar de curar bien.
Así que la próxima vez que una herida «moje» el apósito, no te asustes de entrada: en su justa medida, el exudado es buena señal. Fíjate en el color, en cuánto es y en cómo huele, y sobre todo en si eso cambia de un día para otro. Si ves un cambio que no sabes interpretar, o la piel de alrededor se está estropeando, escríbeme: valoro la herida por foto o a domicilio en Madrid y te digo qué cura le viene mejor. Y si lo que te preocupa es una herida que supura, tienes también esa guía.
Referencias bibliográficas
- World Union of Wound Healing Societies (WUWHS). Consenso sobre el papel del exudado en la cicatrización. woundsinternational.com
- GNEAUPP. Documentos técnicos sobre valoración y manejo del exudado en heridas crónicas. gneaupp.info
- MedlinePlus. Cuidado de heridas y drenaje. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. medlineplus.gov