Es una de las situaciones que más angustia genera en las familias que cuidan a un mayor dependiente: aparece una zona enrojecida en el sacro, en el talón o en la cadera, y en pocos días se convierte en una llaga. La escara. Y con ella llegan la culpa ("¿lo estaré haciendo mal?"), el miedo y una búsqueda desesperada de la crema o el remedio que lo solucione.
Quiero ayudarte con información honesta, porque este es un tema donde hay mucho producto que vender y poca explicación clara. Vamos a ver qué son realmente las escaras, por qué aparecen, cómo se curan de verdad y —muy importante— cómo se previenen. Uso la palabra "escaras" porque es la que todos usamos, pero su nombre clínico es úlcera por presión.
Por qué aparecen las escaras
La causa está en su propio nombre clínico: la presión. Cuando una parte del cuerpo queda apoyada mucho tiempo sobre una superficie (la cama, la silla), el peso comprime la piel y los tejidos contra el hueso. Esa presión mantenida corta el riego sanguíneo de la zona: la sangre deja de llegar, el tejido no recibe oxígeno y empieza a morir. Así se forma la escara, casi siempre sobre las prominencias óseas: sacro (la zona baja de la espalda), talones, caderas, codos, omóplatos, orejas.
Por eso son tan frecuentes en personas mayores que no se mueven: si alguien no puede cambiar de postura por sí mismo, la presión se mantiene en los mismos puntos hora tras hora. Y hay factores que lo agravan: la piel frágil del anciano, la humedad (por incontinencia o sudor), la desnutrición, la deshidratación y el roce o arrastre al moverlo.
Los grados de una escara
Las escaras se clasifican en cuatro grados o estadios según su profundidad. Saber reconocerlos ayuda a entender la gravedad:
La piel está intacta pero con una zona roja que no se pone blanca al presionarla con el dedo. Es la señal de alarma más precoz y más importante: aquí todavía se puede revertir.
Se rompe la capa superior de la piel: aparece una herida superficial, una abrasión o una ampolla. Afecta a la epidermis y parte de la dermis.
La herida es más profunda y llega al tejido graso subcutáneo. Puede verse como un cráter. Ya es una lesión seria.
La más grave: la lesión llega al músculo, el tendón o el hueso. Alto riesgo de infección grave.
Lo explico con más detalle, con las categorías especiales (lesión de tejidos profundos, no clasificable), en el artículo sobre los estadios de las úlceras por presión.
La verdad sobre las cremas para escaras
Aquí voy a ser directa, porque es donde más se confunde y más se gasta la gente. Si buscas en internet, encontrarás decenas de "cremas para curar escaras". La realidad clínica es esta:
Conviene distinguir dos cosas que se mezclan mucho:
- Cremas barrera (con óxido de zinc, por ejemplo): sirven para proteger la piel sana de la humedad y prevenir el deterioro, sobre todo si hay incontinencia. Son de prevención, no curan una escara ya formada.
- Productos para el lecho de la herida (apósitos, hidrogeles, etc.): se eligen según el tipo y la fase de la escara, y los indica un profesional tras valorarla. No es cuestión de "una crema para todo".
Cómo se cura una escara de verdad
El tratamiento real de una escara se apoya en varios pilares, y el primero es siempre el mismo:
- Quitar la presión de la zona (lo primero y lo más importante). Es la piedra angular del tratamiento. Cambios posturales regulares, no apoyar la zona lesionada, y usar superficies de alivio de presión (colchones y cojines especiales). Sin esto, nada más funciona.
- Cuidar el lecho de la herida. Limpieza adecuada (con suero, no con antisépticos agresivos), retirada del tejido muerto (desbridamiento) por un profesional, y el apósito adecuado a cada fase, en ambiente húmedo.
- Cuidar la nutrición. Una persona desnutrida no cicatriza. El aporte adecuado de proteínas y calorías es parte del tratamiento, no un extra. Lo detallo en nutrición y úlceras.
- Controlar la humedad y la incontinencia, que maceran y rompen la piel.
- Vigilar la infección y tratarla si aparece.
Prevenir es mucho más fácil que curar
Y aquí está la mejor noticia: la gran mayoría de las escaras se pueden prevenir, y prevenir es infinitamente más fácil que curar una escara ya establecida (que puede tardar semanas o meses). Las medidas clave:
- Cambios posturales. Cambiar de postura con regularidad — como referencia, en cama suele recomendarse en torno a cada 2-3 horas, y en silla cada 15 minutos si la persona no puede recolocarse sola (el ritmo exacto se adapta a cada persona). Es la medida estrella. Lo explico en cambios posturales.
- Superficies de alivio de presión: colchones antiescaras y cojines adecuados. Ayudan, pero no sustituyen a los cambios posturales. Cómo elegirlos, en colchón antiescaras.
- Inspeccionar la piel a diario, sobre todo las prominencias óseas, buscando ese enrojecimiento que no blanquea. El aseo diario es el momento ideal.
- Mantener la piel limpia, seca e hidratada, y protegida con crema barrera si hay incontinencia.
- Cuidar la nutrición y la hidratación.
- Evitar el roce y el arrastre al mover a la persona: mejor levantarla que arrastrarla. Lo veo en movilización de pacientes.
- Proteger especialmente los talones, "flotándolos" con una almohada bajo las pantorrillas para que no apoyen.
Si cuidas a un familiar mayor y ha aparecido una escara, o quieres evitar que aparezca, lo más valioso que puedo decirte es esto: no busques la crema perfecta, busca quitar la presión y cuidar bien la piel. Y no cargues con la culpa — las escaras aparecen con facilidad incluso con buenos cuidados, y lo importante es actuar bien desde que se detectan. Si quieres que valore la lesión y te enseñe el plan de cuidados y prevención adaptado a vuestro caso, escríbeme: atiendo a domicilio en Madrid y por videollamada para toda España. Es parte de la asesoría a cuidadores que ofrezco.
Referencias bibliográficas
- European Pressure Ulcer Advisory Panel (EPUAP), NPIAP, PPPIA. Prevention and Treatment of Pressure Ulcers/Injuries: Clinical Practice Guideline. 2019. internationalguideline.com
- Bluestein D, Javaheri A. Pressure ulcers: prevention, evaluation, and management. Am Fam Physician. 2008;78(10):1186-1194. aafp.org
- Cleveland Clinic. Bedsores (Pressure Injuries). my.clevelandclinic.org
- Medscape. Pressure Injuries (Pressure Ulcers) Treatment & Management. emedicine.medscape.com