Es la escena de siempre: alguien se hace una herida y lo primero que hace la familia es sacar el agua oxigenada. Burbujea, hace espuma, parece que está "matando bichos"… y da mucha sensación de estar haciendo lo correcto. Lo mismo con el Betadine, que tiñe de naranja y transmite seguridad, o con el alcohol, que escuece y por eso "debe de estar funcionando".
Voy a explicarte por qué esa intuición nos falla, qué dice la evidencia y qué deberías usar en su lugar. Es probablemente el consejo más útil y más ignorado del cuidado de heridas en casa.
La respuesta corta: suero fisiológico (o agua)
Para la limpieza habitual de la mayoría de las heridas, la opción de referencia es la más sencilla: suero fisiológico (salino al 0,9%) o, en su defecto, agua potable del grifo. Sin más.
¿Por qué? Porque cumple lo esencial: arrastra mecánicamente la suciedad, los restos y parte de las bacterias, y lo hace sin dañar el tejido nuevo. Los estudios comparativos muestran algo que sorprende a mucha gente: lavar con suero o agua consigue tasas de infección similares a lavar con antisépticos, pero con menos toxicidad para los tejidos. Es decir: igual de seguro frente a la infección, y mejor para cicatrizar.
Por qué el agua oxigenada no es buena idea
El burbujeo del agua oxigenada es espectacular, pero es una reacción química, no una señal de que esté curando. El problema es que esa misma reactividad daña las células que necesitas para cicatrizar: los estudios muestran citotoxicidad —dependiente de la dosis y del tiempo de contacto— sobre fibroblastos, queratinocitos y células endoteliales. Justo las que reparan la herida.
Las guías europeas de antisepsia de heridas (el Consenso Alemán y la Sociedad Polaca de Tratamiento de Heridas) incluyen el agua oxigenada entre los antisépticos antiguos que ya no se recomiendan para el tratamiento de heridas, junto con el ácido bórico, el permanganato potásico o los colorantes.
Y la povidona yodada (Betadine)
La povidona yodada es un antiséptico eficaz y tiene sus usos —por ejemplo, en la preparación de la piel antes de una intervención—, pero como producto para limpiar heridas a diario tiene varios problemas:
- Irrita y reseca la piel y el lecho de la herida.
- Tiñe de naranja, lo que impide valorar bien el aspecto real de la herida (un problema serio: no puedes ver si hay enrojecimiento o cómo evoluciona el tejido).
- Es sensibilizante y puede provocar alergias.
- El yodo puede absorberse y afectar a la función tiroidea, sobre todo en uso extenso o prolongado.
- No se considera adecuada para heridas crónicas, y su uso no debería prolongarse más de unos días.
- Debe evitarse en recién nacidos, niños pequeños y durante el embarazo.
¿Y la clorhexidina?
La clorhexidina es un buen antiséptico y tiene un papel claro en la preparación quirúrgica de la piel. Pero para heridas abiertas la cosa cambia, y aquí la investigación reciente ha dejado una imagen muy gráfica: un estudio comparativo la describe como "robar a Pedro para pagar a Pablo" — consigue una buena reducción bacteriana a corto plazo, pero a costa de una citotoxicidad significativa sobre el tejido a más largo plazo.
Por eso varias guías actuales ya no la recomiendan como producto de rutina para limpiar heridas abiertas, aunque siga siendo válida en otras indicaciones.
El alcohol: nunca en una herida abierta
Este es el más claro de todos. El alcohol sirve para desinfectar piel intacta (por ejemplo, antes de un pinchazo), pero no debe aplicarse dentro de una herida abierta: produce un dolor intenso y daña el tejido. Si escuece muchísimo, no es que "esté funcionando" — es que está lesionando.
Entonces, ¿los antisépticos no sirven para nada?
Aquí quiero matizar, porque la respuesta honesta no es un "no" rotundo:
- De rutina, en heridas limpias: no. Las guías internacionales —incluida la del pie diabético (IWGDF 2024), que desaconseja los antisépticos tópicos con una certeza moderada de evidencia— coinciden en que no aportan sobre el suero y sí pueden dañar.
- En heridas infectadas o con carga bacteriana crítica: sí puede estar indicado un antiséptico, pero elegido por un profesional y de los modernos, no de los antiguos. Las guías europeas actuales solo consideran adecuados para heridas la octenidina, la polihexanida (PHMB), la povidona yodada (con sus límites) y el hipoclorito sódico. La octenidina y la polihexanida destacan por tener buena acción antimicrobiana con menos toxicidad para el tejido.
- El suero tampoco lo resuelve todo. Es importante decirlo: el suero fisiológico y el agua no eliminan el biofilm. Cuando hay biofilm establecido, la limpieza simple no basta y hace falta una estrategia específica (desbridamiento y, a veces, antimicrobianos indicados por un profesional).
Es decir, el mensaje no es "antisépticos nunca", sino "no de rutina, no los antiguos y no por tu cuenta".
Cómo limpiar una herida en casa, paso a paso
- Lávate las manos con agua y jabón antes de empezar.
- Irriga con suero fisiológico (o agua potable) en cantidad suficiente, dejando que el líquido arrastre los restos. Puedes usar una jeringa sin aguja para dar algo de presión si la herida tiene suciedad.
- No frotes el lecho de la herida. El tejido nuevo es frágil; frotarlo lo destruye. Arrastra, no restriegues.
- Seca la piel de alrededor con cuidado, a toquecitos. El lecho de la herida no hay que secarlo agresivamente: recuerda que cicatriza mejor en ambiente húmedo.
- Cubre con el apósito adecuado según el tipo de herida y su exudado.
- Vigila la evolución y los signos de infección.
Cambiar el reflejo de "echar algo que desinfecte" por el de "arrastrar bien con suero" es de esos gestos pequeños que cambian mucho la evolución de una herida. No es que los antisépticos sean el demonio: es que tienen su momento, su indicación y su producto, y ese momento no es la limpieza diaria de una herida que va bien. Si tienes una herida que no evoluciona, o dudas sobre cómo limpiarla y con qué, escríbeme: valoro la herida y te indico la pauta de curas adecuada. Atiendo a domicilio en Madrid y por videollamada para toda España.
Referencias bibliográficas
- Kramer A, et al. Wound Antiseptics and European Guidelines for Antiseptic Application in Wound Treatment. Pharmaceuticals. 2021. PMC8708894
- Barrigah-Benissan K, et al. Antiseptic Agents for Chronic Wounds: A Systematic Review. Antibiotics. 2022. (Revisión de antisépticos vs suero en heridas crónicas)
- Canadian Agency for Drugs and Technologies in Health. Antimicrobial or Antiseptic Cleansers for Wounds. NCBI Bookshelf; 2023. NBK595337
- International Working Group on the Diabetic Foot (IWGDF). Guidelines on the diagnosis and treatment of foot infection in persons with diabetes. 2023-2024. iwgdfguidelines.org
- DermNet NZ. Wound cleansers. dermnetnz.org