Para cuidadores · Cuidados en casa

Cómo cuidar a una persona encamada en casa: guía para cuidadores

Cuidar en casa a alguien que ha quedado encamado es una de las tareas más exigentes que existen, y casi siempre se aprende sobre la marcha, con miedo a hacerlo mal. Esta guía reúne lo esencial —prevenir escaras, higiene, cambios posturales, piel y alimentación— para que lo hagáis con más seguridad y menos angustia.

María Herrera Monje
María Herrera Monje Enfermera especializada · Nº Col. 69605 · 26 de septiembre de 2026 · 10 min lectura
Guía para cuidadores

Cuando un familiar queda encamado —por una enfermedad, una caída, una lesión medular o el deterioro de la edad—, la familia se convierte de golpe en cuidadora sin haberlo elegido. Y surgen mil dudas: ¿cómo lo muevo sin hacerle daño?, ¿cómo evito las escaras?, ¿cada cuánto lo cambio de postura? Vamos con lo esencial, ordenado, para que tengáis una base sólida desde la que cuidar.

Los cuatro pilares del cuidado de un encamado Todo gira en torno a cuatro cosas: aliviar la presión (cambios posturales + superficie de apoyo), cuidar la piel, mantener una buena higiene, y asegurar alimentación e hidratación. Si estos cuatro están cubiertos, habréis prevenido la mayor parte de las complicaciones.

1. Prevenir las escaras: lo primero de todo

Las úlceras por presión (escaras) son la complicación más frecuente y más temida en una persona encamada — y, a la vez, la más evitable. Aparecen donde el hueso presiona la piel contra el colchón durante demasiado tiempo. Las zonas a vigilar más:

  • Sacro y cóccix (la zona baja de la espalda) — la número uno.
  • Talones.
  • Caderas, codos, omóplatos y parte posterior de la cabeza.

La señal más temprana es un enrojecimiento que no desaparece al aliviar la presión. Si lo ves, actúa ya: eso es una úlcera de estadio 1 y aún se puede revertir. Tienes el detalle en prevención de escaras.

2. Cambios posturales: aliviar la presión

Es la medida estrella para prevenir escaras. La idea: que ninguna zona aguante la presión demasiado tiempo. Como norma general, cambiar de postura cada 2-3 horas durante el día (alternando boca arriba y de lado a un lado y otro), y de noche según el plan y el colchón. Los detalles de la técnica —cómo girar sin arrastrar la piel, cómo colocar almohadas para descargar talones y prominencias— están en cambios posturales en cama y en movilización de pacientes (importante también para proteger tu espalda como cuidador).

La superficie de apoyo Si hay riesgo de escaras, un colchón antiescaras adecuado ayuda muchísimo — pero no sustituye a los cambios posturales, los complementa. Elegir bien el colchón según el riesgo evita gastar de más y, sobre todo, protege mejor.

3. El cuidado de la piel

La piel de una persona encamada es más frágil y hay que cuidarla a diario:

  • Revísala cada día, sobre todo las zonas de presión, aprovechando la higiene.
  • Mantenla limpia y seca: la humedad (sudor, incontinencia) reblandece la piel y favorece las lesiones.
  • Hidrátala con crema, sin masajear las prominencias óseas enrojecidas (eso daña más).
  • Cuida la higiene del paciente encamado con suavidad, secando bien los pliegues.

4. Alimentación e hidratación

Se olvida a menudo, pero es un pilar: una persona bien nutrida e hidratada tiene la piel más resistente y cicatriza mejor si aparece una herida. Asegura una ingesta adecuada de proteínas y líquidos (salvo restricción médica). Si ya hay una herida, la nutrición cobra aún más importancia — lo veo en alimentos para cicatrizar heridas.

¿Os sentís perdidos y queréis hacerlo con seguridad? Una guía ayuda, pero cada persona y cada casa son distintas. En una asesoría para cuidadores voy a vuestro caso concreto: os enseño la técnica de los cambios posturales, cómo revisar la piel, cómo organizar los cuidados del día a día, y resuelvo vuestras dudas. Presencial en Madrid o por videollamada para toda España. Ver la asesoría o escríbeme y lo hablamos.

Cuidar también al cuidador

Una cosa que no me canso de decir a las familias: cuidar a un encamado es agotador física y emocionalmente, y un cuidador quemado no puede cuidar bien. Pide ayuda, repártete las tareas con otros, protege tu espalda al movilizar, y date permiso para descansar. No es egoísmo, es sostenibilidad. Si notas que te supera, es normal y hay recursos — lo hablo en síndrome del cuidador quemado.

Cuidar en casa a una persona encamada se puede hacer, y se puede hacer bien, con la información y el apoyo adecuados. Estos cuatro pilares —presión, piel, higiene y nutrición— son la base sobre la que se construye todo lo demás. Y si en algún momento aparece una herida o una escara, o simplemente queréis que alguien os enseñe la técnica y os dé seguridad, escríbeme: puedo acompañaros con una asesoría o, si hace falta curar, a domicilio en Madrid.

Referencias bibliográficas

  1. European Pressure Ulcer Advisory Panel, NPIAP, PPPIA. Prevention and Treatment of Pressure Ulcers/Injuries: Clinical Practice Guideline. 2019. internationalguideline.com
  2. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión (GNEAUPP). Directrices para la prevención de UPP. gneaupp.info
  3. MedlinePlus. Cómo prevenir las úlceras de decúbito. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. medlineplus.gov
Asesoría para cuidadores · Madrid y online

No tenéis que aprenderlo solos

Os enseño a cuidar la piel, hacer los cambios posturales y prevenir las escaras, adaptado a vuestro caso. Y si aparece una herida, la curo a domicilio en Madrid.