Cuando un familiar queda encamado —por una enfermedad, una caída, una lesión medular o el deterioro de la edad—, la familia se convierte de golpe en cuidadora sin haberlo elegido. Y surgen mil dudas: ¿cómo lo muevo sin hacerle daño?, ¿cómo evito las escaras?, ¿cada cuánto lo cambio de postura? Vamos con lo esencial, ordenado, para que tengáis una base sólida desde la que cuidar.
1. Prevenir las escaras: lo primero de todo
Las úlceras por presión (escaras) son la complicación más frecuente y más temida en una persona encamada — y, a la vez, la más evitable. Aparecen donde el hueso presiona la piel contra el colchón durante demasiado tiempo. Las zonas a vigilar más:
- Sacro y cóccix (la zona baja de la espalda) — la número uno.
- Talones.
- Caderas, codos, omóplatos y parte posterior de la cabeza.
La señal más temprana es un enrojecimiento que no desaparece al aliviar la presión. Si lo ves, actúa ya: eso es una úlcera de estadio 1 y aún se puede revertir. Tienes el detalle en prevención de escaras.
2. Cambios posturales: aliviar la presión
Es la medida estrella para prevenir escaras. La idea: que ninguna zona aguante la presión demasiado tiempo. Como norma general, cambiar de postura cada 2-3 horas durante el día (alternando boca arriba y de lado a un lado y otro), y de noche según el plan y el colchón. Los detalles de la técnica —cómo girar sin arrastrar la piel, cómo colocar almohadas para descargar talones y prominencias— están en cambios posturales en cama y en movilización de pacientes (importante también para proteger tu espalda como cuidador).
3. El cuidado de la piel
La piel de una persona encamada es más frágil y hay que cuidarla a diario:
- Revísala cada día, sobre todo las zonas de presión, aprovechando la higiene.
- Mantenla limpia y seca: la humedad (sudor, incontinencia) reblandece la piel y favorece las lesiones.
- Hidrátala con crema, sin masajear las prominencias óseas enrojecidas (eso daña más).
- Cuida la higiene del paciente encamado con suavidad, secando bien los pliegues.
4. Alimentación e hidratación
Se olvida a menudo, pero es un pilar: una persona bien nutrida e hidratada tiene la piel más resistente y cicatriza mejor si aparece una herida. Asegura una ingesta adecuada de proteínas y líquidos (salvo restricción médica). Si ya hay una herida, la nutrición cobra aún más importancia — lo veo en alimentos para cicatrizar heridas.
Cuidar también al cuidador
Una cosa que no me canso de decir a las familias: cuidar a un encamado es agotador física y emocionalmente, y un cuidador quemado no puede cuidar bien. Pide ayuda, repártete las tareas con otros, protege tu espalda al movilizar, y date permiso para descansar. No es egoísmo, es sostenibilidad. Si notas que te supera, es normal y hay recursos — lo hablo en síndrome del cuidador quemado.
Cuidar en casa a una persona encamada se puede hacer, y se puede hacer bien, con la información y el apoyo adecuados. Estos cuatro pilares —presión, piel, higiene y nutrición— son la base sobre la que se construye todo lo demás. Y si en algún momento aparece una herida o una escara, o simplemente queréis que alguien os enseñe la técnica y os dé seguridad, escríbeme: puedo acompañaros con una asesoría o, si hace falta curar, a domicilio en Madrid.
Referencias bibliográficas
- European Pressure Ulcer Advisory Panel, NPIAP, PPPIA. Prevention and Treatment of Pressure Ulcers/Injuries: Clinical Practice Guideline. 2019. internationalguideline.com
- Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión (GNEAUPP). Directrices para la prevención de UPP. gneaupp.info
- MedlinePlus. Cómo prevenir las úlceras de decúbito. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. medlineplus.gov