Si has cuidado una herida crónica o una úlcera por presión, seguramente te has cruzado con un apósito de espuma sin saber su nombre: esa lámina blanda, acolchada, que absorbe y protege. Es de los apósitos más versátiles que existen, y entender por qué te ayuda a saber cuándo tiene sentido usarlo. Forma parte de la familia de apósitos de cura en ambiente húmedo, y lo sitúo dentro del mapa general en la guía de tipos de apósitos.
Qué es un apósito de espuma de poliuretano
Es un apósito formado por una o varias capas de espuma de poliuretano, un material esponjoso con muchísimos poros. Esa estructura porosa es la clave: le permite absorber grandes cantidades de líquido (el exudado de la herida) reteniéndolo dentro de la espuma, lejos de la piel. También se les llama apósitos hidrocelulares.
Una espuma típica tiene tres funciones a la vez: una capa de contacto que no daña la herida, un núcleo de espuma que absorbe, y una capa externa que deja salir el vapor pero impide que entren líquidos o bacterias. Muchas incorporan un borde adhesivo de silicona, que sujeta sin agredir la piel y permite retirarlas sin dolor.
Para qué sirve: sus dos grandes bazas
1. Absorbe exudado moderado o abundante
Es su función principal. En una herida que "moja" bastante, la espuma recoge ese líquido y mantiene el equilibrio: la herida húmeda pero la piel de alrededor seca, evitando la maceración. Por eso es un caballo de batalla en úlceras por presión, úlceras de pierna y heridas crónicas exudativas.
2. Protege y amortigua la presión
Al ser acolchada, reparte la presión y protege las prominencias óseas. De hecho, las guías internacionales de úlceras por presión recomiendan usar apósitos de espuma de forma preventiva sobre zonas de alto riesgo (como el sacro o los talones) en personas encamadas, además de para curar.
Cuándo NO es la mejor opción
Ningún apósito vale para todo, y la espuma tampoco:
- Heridas secas o con poco exudado: la espuma las resecaría aún más. Ahí encajan mejor un hidrogel o un hidrocoloide.
- Heridas con muchísimo exudado o cavitadas: puede quedarse corta; a menudo se combina con un alginato o hidrofibra debajo.
- Como sustituto de tratar la causa: una espuma no cura una úlcera por presión si no se quita la presión.
Cada cuánto se cambia
Una de sus ventajas es que no hay que cambiarla a diario: según cuánto exude la herida, puede aguantar varios días. La norma práctica es cambiarla cuando el exudado se acerca al borde del apósito (para que no se escape y macere la piel) o si se despega, se ensucia o hay que revisar la herida. Menos cambios significa menos molestias para la persona y menos alteración del proceso de cicatrización.
En resumen: el apósito de espuma de poliuretano es un básico bien merecido — absorbe, protege y es cómodo. Pero su utilidad depende de que encaje con lo que la herida necesita en ese momento, y eso cambia según avanza. Si tenéis una herida y no sabéis si la espuma es lo que le corresponde, escríbeme y os oriento con un plan de curas claro. Atiendo a domicilio en Madrid y por videollamada para toda España.
Referencias bibliográficas
- European Pressure Ulcer Advisory Panel, NPIAP, PPPIA. Prevention and Treatment of Pressure Ulcers/Injuries: Clinical Practice Guideline. 2019. internationalguideline.com
- Britto EJ, Nezwek TA, Popowicz P, Robins M. Wound Dressings. StatPearls. 2023. NCBI Bookshelf NBK470199
- Walker RM, Gillespie BM, et al. Foam dressings for treating pressure ulcers. Cochrane Database Syst Rev. 2017. Cochrane Library