Me he encontrado muchas veces con la misma situación: una persona con una úlcera venosa en la pierna que lleva meses —a veces años— sin cerrar, y con un historial de haber probado media docena de apósitos distintos. Cada vez que no funcionaba, se cambiaba el apósito. Y la úlcera seguía igual.
El problema, casi siempre, no estaba en el apósito. Estaba en que no había compresión, o no era la adecuada. Y esto no es una opinión mía: es de lo más sólido que hay en el cuidado de heridas.
Por qué la compresión es el tratamiento (y el apósito, el acompañante)
La úlcera venosa se produce porque las venas de la pierna no devuelven bien la sangre al corazón. Esa sangre se acumula, aumenta la presión en los capilares, se produce edema y, con el tiempo, la piel se rompe y aparece la úlcera. Si no corriges ese problema de fondo —la hipertensión venosa—, la herida no tiene forma de cerrar, por muy bueno que sea el apósito que le pongas encima.
La compresión hace justo eso: ayuda mecánicamente al retorno venoso, reduce el edema y mejora la microcirculación. Es tratar la causa, no la consecuencia.
Y la evidencia lo respalda con claridad. La revisión Cochrane sobre compresión en úlceras venosas encontró que las personas tratadas con compresión tenían casi el doble de probabilidad de cicatrizar, y más rápido, que las tratadas sin compresión.
Revisión Cochrane · Beneficio consistente
Shi C, Dumville JC, Cullum N, et al. Compression bandages or stockings versus no compression for treating venous leg ulcers. Cochrane Database Syst Rev. 2021;7:CD013397. cochrane.org/CD013397
La contraindicación que hay que descartar SIEMPRE
Y aquí llega la parte que hace que esto no sea un "hazlo tú mismo". Comprimir una pierna que no recibe suficiente sangre por las arterias puede provocar isquemia y necrosis. Es decir: puedes causar un daño grave, incluso perder tejido, en una pierna que solo tenía un problema venoso mal valorado.
Por eso, antes de comprimir, hay que valorar la circulación arterial. La herramienta habitual es el índice tobillo-brazo (ITB), que compara la presión arterial del tobillo con la del brazo:
| Índice tobillo-brazo | Qué implica para la compresión |
|---|---|
| 0,9 – 1,3 | Rango normal. Compresión habitual, según valoración. |
| 0,5 – 0,8 | Componente arterial. Solo compresión modificada y supervisada por especialista. |
| < 0,5 | Contraindicación absoluta. Requiere valoración vascular urgente. |
| > 1,3 | Valor no fiable (arterias calcificadas). Derivar a valoración vascular. |
Las guías internacionales coinciden en tres contraindicaciones absolutas: enfermedad arterial oclusiva, insuficiencia cardíaca descompensada e ITB inferior a 0,5.
Tipos de compresión, en corto
Sin entrar en el detalle técnico que corresponde al profesional, conviene que sepas que no todo "vendar" es lo mismo:
- Vendajes multicapa — varias capas que combinan almohadillado y compresión. Es el estándar en la úlcera venosa activa.
- Vendas elásticas (elásticas o de larga tracción) — mantienen presión también en reposo.
- Vendas inelásticas o de corta tracción — dan más presión al caminar y menos en reposo; útiles en ciertos perfiles.
- Medias de compresión — muy importantes sobre todo después de que la úlcera cierre, para evitar que vuelva.
Cuando la úlcera cierra, la compresión no termina
Este punto es clave y a menudo se pasa por alto: la úlcera venosa tiene una alta tendencia a reaparecer, porque el problema venoso de fondo sigue ahí aunque la piel se haya cerrado. Por eso, tras la cicatrización se recomienda mantener compresión (habitualmente con medias) de forma prolongada. Existe una revisión Cochrane específica sobre compresión para prevenir la recurrencia de las úlceras venosas — que exista una revisión entera dedicada a eso dice mucho de lo frecuente que es el problema.
Junto con la compresión, ayudan otras medidas: elevar las piernas cuando se está en reposo, caminar (activa la bomba muscular de la pantorrilla), movilizar el tobillo y controlar el peso.
Un matiz honesto sobre la adherencia
La compresión funciona, pero tiene un problema real: es incómoda. Aprieta, da calor, cuesta ponérsela, y muchas personas acaban abandonándola — sobre todo cuando la úlcera ya ha cerrado y "parece" que ya no hace falta. Las propias revisiones registran el incumplimiento como un factor importante. Merece la pena hablarlo abiertamente con el profesional: hay distintos sistemas, distintas presiones y opciones más llevaderas, y una compresión que se usa siempre es mejor que una perfecta que acaba en el cajón.
Si tienes o cuidas una úlcera en la pierna que lleva meses sin cerrar y en todo este tiempo solo se han ido cambiando apósitos, hay una pregunta que merece la pena plantear: ¿se ha valorado la circulación y se está aplicando compresión adecuada? Muchas veces ahí está la respuesta que faltaba. Si quieres que valore el caso y os oriente sobre el abordaje correcto, escríbeme: atiendo a domicilio en Madrid y por videollamada para toda España.
Referencias bibliográficas
- Shi C, Dumville JC, Cullum N, et al. Compression bandages or stockings versus no compression for treating venous leg ulcers. Cochrane Database Syst Rev. 2021;7:CD013397. cochrane.org
- Nelson EA, Bell-Syer SEM. Compression for preventing recurrence of venous ulcers. Cochrane Database Syst Rev. CD002303. cochrane.org
- Andriessen A, Apelqvist J, Mosti G, et al. Compression therapy for venous leg ulcers: risk factors for adverse events and complications, contraindications — a review of present guidelines. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2017;31(9):1562-1568. Wiley Online Library
- Rabe E, Partsch H, et al. Theory and Practice of Compression Therapy for Treating and Preventing Venous Ulcers. Actas Dermosifiliogr. 2020. sciencedirect.com