El pie diabético es una de las complicaciones más graves de la diabetes — y una de las más prevenibles. La mayoría de las amputaciones que veo en la práctica clínica tienen un punto en común: una herida pequeña que nadie vio a tiempo, o que se vio pero no se trató con la urgencia que requería.
La diabetes daña los nervios y los vasos del pie de forma progresiva. La neuropatía hace que el pie pierda sensibilidad — la persona no siente el dolor que normalmente alertaría de un problema. La vasculopatía reduce el flujo de sangre — las heridas no cicatrizan bien. La combinación de los dos es especialmente peligrosa.
Por qué el pie diabético es tan vulnerable
Neuropatía diabética
El daño progresivo a los nervios periféricos produce pérdida de sensibilidad en los pies — la persona no siente dolor, calor, frío ni presión. Eso significa que puede caminar con una piedra en el zapato durante horas sin saberlo, desarrollar una ampolla que no duele, o apoyar en una zona ya dañada sin percibir ninguna señal de alarma.
Vasculopatía periférica
La diabetes acelera la arteriosclerosis, reduciendo el flujo sanguíneo a las extremidades. Sin suficiente sangre, los tejidos no reciben oxígeno ni nutrientes para repararse. Las heridas cicatrizan muy lentamente o no cicatrizan.
Alteración inmune
La hiperglucemia crónica deteriora la función de los leucocitos. Las infecciones progresan más rápido y son más difíciles de controlar.
Rutina diaria de cuidados del pie
Inspección diaria
Es la medida más importante. Hay que revisar los pies cada día, con buena luz, incluyendo la planta y entre los dedos. Si la persona no puede verse la planta, usar un espejo de mango largo o pedir a un familiar que lo haga.
Qué buscar:
- Heridas, cortes, rozaduras — por pequeñas que sean
- Ampollas — no pincharlas en casa
- Zonas enrojecidas o más calientes que el resto
- Callos o durezas — no cortarlos con tijeras ni limas metálicas sin supervisión
- Uñas encarnadas o engrosadas
- Piel seca, agrietada o descamada
- Cambio de color — palidez, enrojecimiento, cianosis
Nivel de evidencia A · IWGDF 2023
International Working Group on the Diabetic Foot. IWGDF Guidelines on the Prevention and Management of Diabetic Foot Disease. 2023. iwgdfguidelines.org
Higiene del pie
- Lavar con agua tibia — no caliente. Comprobar siempre la temperatura con el codo o el antebrazo, nunca con el pie
- No remojar los pies más de 5 minutos — la piel macerada es más vulnerable
- Secar bien, especialmente entre los dedos — la humedad favorece los hongos
- No usar bolsas de agua caliente ni estufas para calentar los pies
Hidratación
Aplicar crema hidratante en toda la planta y el dorso del pie, excepto entre los dedos. La piel seca y agrietada es una puerta de entrada para las bacterias. No aplicar entre los dedos — la humedad favorece las infecciones por hongos.
Cuidado de las uñas
Cortar las uñas recto, sin apurar las esquinas — las uñas encarnadas son una causa frecuente de infección en el pie diabético. Si las uñas están muy engrosadas o hay dificultad para cortarlas con seguridad, debe hacerlo un podólogo especializado en pie diabético.
Calzado: un factor crítico
El calzado inadecuado es responsable de más del 50% de las heridas en el pie diabético. Las recomendaciones son:
- Calzado amplio, con puntera redondeada, sin costuras internas que friccionen
- Suela gruesa y amortiguada que distribuya bien la presión
- Revisar el interior del zapato antes de ponérselo — objetos, pliegues en la plantilla
- No caminar descalzo, ni en casa — el riesgo de herida es alto
- Calcetines sin elástico apretado, sin costuras, de fibra natural
- En casos de deformidad del pie, valorar calzado ortopédico a medida
Señales de alarma — cuándo ir al médico
- Cualquier herida en el pie, por pequeña que sea
- Pie rojo, caliente e hinchado de forma brusca
- Fiebre con afectación del pie
- Pie pálido, frío o con dolor intenso en reposo — posible isquemia aguda
- Herida con mal olor o exudado purulento
- Ampolla, callo que duele o uña encarnada
- Zona de enrojecimiento que no desaparece
- Herida que no mejora en 2-3 días
Control glucémico: la base de todo
Una herida en un pie con glucemias bien controladas cicatriza de forma muy diferente a una en un pie con hiperglucemia crónica. El control glucémico no es un factor secundario en el cuidado del pie diabético — es parte del tratamiento. Si el pie no mejora a pesar de los cuidados correctos, revisar el control glucémico es siempre un paso necesario.
La prevención del pie diabético no requiere tecnología ni productos especiales — requiere constancia, atención al detalle y saber cuándo pedir ayuda. Una revisión diaria de 2 minutos puede evitar una amputación.
Referencias bibliográficas
- International Working Group on the Diabetic Foot. IWGDF Guidelines on the Prevention and Management of Diabetic Foot Disease. 2023. iwgdfguidelines.org
- Schaper NC, et al. Practical Guidelines on the Prevention and Management of Diabetic Foot Disease. Diabetes Metab Res Rev. 2020;36(S1):e3266. PubMed PMID: 32176455
- Bus SA, et al. Guidelines on offloading foot ulcers in persons with diabetes. Diabetes Metab Res Rev. 2020;36(S1):e3274. PubMed PMID: 32176441
- Wounds International. International Best Practice Guidelines: Wound Management in Diabetic Foot Ulcers. London: Wounds International, 2013. woundsinternational.com