De todos los tejidos que puedes ver en una herida, el de granulación es el que más me gusta señalar a las familias, porque suele ser el momento en que puedo darles una buena noticia: "¿Veis ese rojo del fondo? Eso es tejido nuevo. La herida está cerrando". Después de semanas de curas, ver aparecer granulación es la señal de que el trabajo está dando frutos.
Pero como todo en el cuidado de heridas, conviene mirarlo con criterio: hay granulación sana y granulación que avisa de un problema, y existe también el fenómeno contrario —que crezca de más—. Aprender a distinguirlo te ayuda a saber si la herida va por buen camino.
Qué es el tejido de granulación
El tejido de granulación —a veces llamado también tejido granular— es tejido nuevo que el cuerpo fabrica para rellenar y reparar una herida. Aparece en la llamada fase proliferativa de la cicatrización, cuando la herida ya ha superado la fase inflamatoria y empieza a reconstruirse.
Está formado sobre todo por capilares nuevos (vasos sanguíneos diminutos que crecen para llevar oxígeno y nutrientes a la zona) y colágeno. Esos capilares tan abundantes son los que le dan su característico color rojo y su aspecto húmedo. Sobre esa base de granulación, después, la piel podrá cerrar por encima (epitelización).
Cómo es la granulación SANA
Una granulación que va bien tiene un aspecto bastante reconocible:
- Color rojo brillante o rosado intenso — señal de buena vascularización.
- Aspecto granulado o de "empedrado" fino, como pequeños granos (de ahí su nombre).
- Húmeda y brillante, sin estar encharcada.
- A nivel del lecho de la herida, rellenándola progresivamente sin sobresalir.
- Puede sangrar un poco con el roce (es normal, por la cantidad de capilares nuevos).
Cuándo el color rojo NO es tan buena señal
Aquí está el matiz que casi nadie explica: no todo tejido rojo en una herida es granulación sana. Conviene fijarse, porque hay señales de alarma:
- Granulación pálida, mate o "apagada". Si en vez de rojo vivo se ve pálida, grisácea o dusky (oscura sin brillo), puede indicar que no le llega suficiente oxígeno o riego. No está sana.
- Granulación que sangra con muchísima facilidad o que tiene un aspecto muy friable (se deshace), especialmente si además hay mal olor o dolor, puede asociarse a infección o a exceso de carga bacteriana.
- Un rojo demasiado intenso y abultado que sobresale del borde: es la hipergranulación, de la que hablo ahora.
Por eso el color por sí solo no basta: importa el conjunto (color, brillo, nivel, si sangra, si duele, si huele). Es lo mismo que ocurre con el exudado: una pieza de información, no un diagnóstico completo.
La hipergranulación (cuando crece de más)
La hipergranulación —también llamada "carne excedente", sobregranulación o, popularmente, "carne orgullosa"— es el exceso de tejido de granulación: crece por encima del nivel de la piel, sobresaliendo del borde de la herida.
Se reconoce porque:
- Sobresale, formando un abultamiento rojo por encima del borde.
- Tiene aspecto rojo intenso, brillante y a veces como esponjoso o lobulado.
- Sangra con facilidad al mínimo roce.
¿Por qué es un problema? Porque ese exceso de tejido impide que la piel cierre por encima: la epitelización no puede avanzar sobre un tejido que sobresale. La herida se queda estancada justo cuando parecía a punto de cerrar.
¿Por qué aparece? Las causas más citadas son el exceso de humedad (un apósito que retiene demasiado exudado), la fricción o irritación del apósito, y a veces la presencia de inflamación mantenida o biofilm.
Qué hacer (y qué no) ante la granulación
- Si la granulación es sana: el objetivo es protegerla. Apósitos que mantengan el ambiente húmedo adecuado y que no se peguen al lecho (para no arrancar el tejido nuevo en cada cura).
- No la limpies con fuerza ni con productos agresivos. El tejido de granulación es frágil; frotarlo o usar antisépticos fuertes lo daña y retrasa el cierre.
- Si sospechas hipergranulación o granulación no sana: no intentes resolverlo por tu cuenta. Requiere identificar y corregir la causa, algo que debe valorar un profesional.
Ver granulación en una herida suele ser motivo de alivio, y con razón: es el tejido de la reparación. Pero como todo en las heridas, conviene leerlo bien — un rojo sano no es lo mismo que uno pálido o uno que crece de más. Si tienes una herida que parece granular pero no termina de cerrar, o ves ese abultamiento rojo que sobresale, puede que haya algo que corregir. Escríbeme y lo valoro: atiendo a domicilio en Madrid y por videollamada para toda España.
Referencias bibliográficas
- Vuolo J. Hypergranulation: exploring possible management options. Br J Nurs. 2010;19(6):S4-S8. PubMed PMID: 20335909
- Mitchell A. The assessment and management of hypergranulation. Br J Nurs. 2021. britishjournalofnursing.com
- WoundSource. Hypergranulation Tissue: What It Is and How to Treat. woundsource.com
- Widgerow AD. Invited Commentary: Management of Hypergranulation Requires a Multimodal Approach. Adv Wound Care. 2023. PMC10694094