Postoperatorio · Heridas quirúrgicas

Seroma postquirúrgico: qué es, por qué aparece y cómo se trata

Te operan, todo va bien, y a los pocos días aparece un bulto blando junto a la cicatriz en el que casi se nota líquido moverse. Suele ser un seroma: una de las complicaciones más frecuentes —y de las más benignas— tras una cirugía. Te explico qué es, por qué sale, cómo se trata y, sobre todo, cuándo hay que preocuparse.

María Herrera Monje
María Herrera Monje Enfermera especializada · Nº Col. 69605 · 12 de septiembre de 2026 · 8 min lectura
Evidencia clínica

El seroma asusta porque aparece cuando creías que ya estaba todo hecho: la operación fue bien, empezabas a recuperarte, y de repente notas una hinchazón blanda junto a la herida. La buena noticia es que, en la gran mayoría de los casos, es una complicación benigna y que se resuelve sola. Pero conviene entenderla para saber cuándo simplemente hay que esperar y cuándo hay que consultar.

La idea que resume el artículo Un seroma es líquido claro acumulado bajo la piel tras una operación. Los pequeños se reabsorben solos con reposo y compresión. Los grandes o molestos los aspira un profesional de forma estéril. Lo que nunca hay que hacer es pincharlo en casa.

Qué es exactamente un seroma

Cuando una cirugía separa capas de tejido, deja un espacio hueco entre ellas. El cuerpo tiende a rellenar ese espacio con líquido: un fluido claro y acuoso, en buena parte linfa y plasma, que rezuma de los pequeños vasos y conductos que se han seccionado. Esa acumulación es el seroma.

Es muy frecuente en operaciones que implican mucha separación de tejidos: cirugía abdominal, cesárea, abdominoplastia, liposucción, hernias o cirugía de mama. Suele aparecer entre la primera y la segunda semana tras la intervención, a veces justo cuando ya te habían quitado el drenaje.

Cómo se reconoce (y cómo distinguirlo de otras cosas)

El seroma típico se nota como:

  • Un bulto o hinchazón blanda cerca de la cicatriz.
  • Sensación de líquido que se mueve al presionar (fluctuación).
  • Molestia o dolor leve a moderado, sensación de tirantez.
  • A veces, salida de líquido claro por la herida.

Aquí está la clave para no confundirse, porque tres cosas distintas pueden dar un bulto tras una cirugía:

Qué contiene Señal
Seroma Líquido claro y acuoso Bulto blando, fluctuante
Hematoma Sangre Zona morada/azulada, más firme
Infección Pus Rojo, caliente, doloroso, fiebre

Cómo se trata un seroma

El tratamiento depende del tamaño y de si da síntomas. La evidencia y la práctica clínica coinciden en un enfoque escalonado:

Seromas pequeños y sin molestias: observar

La mayoría se reabsorben solos en unas semanas (a veces un par de meses). Lo que ayuda: reposo relativo de la zona, evitar esfuerzos que aumenten la presión, y la compresión (fajas o prendas que indique el equipo quirúrgico) para que el espacio no se vuelva a llenar. Aquí no se hace nada más que vigilar y tener paciencia.

Seromas grandes, molestos o que crecen: aspiración

Si el seroma es grande, duele o va a más, el tratamiento habitual es la aspiración con aguja fina, en condiciones estériles y hecha por un profesional. A veces hay que repetirla más de una vez hasta que la cavidad deja de rellenarse. En casos persistentes existen otras opciones (esclerosis, drenaje quirúrgico), pero eso ya lo valora el cirujano.

Nunca lo pinches en casa Por muy tentador que sea "vaciarlo", pinchar un seroma con una aguja sin esterilidad convierte una complicación benigna en una infección. El líquido está estéril mientras la piel está cerrada; al pincharla, dejas de protegerlo. La aspiración la hace siempre un profesional.
¿Tienes un bulto tras una operación y no sabes qué es? Puedo valorar por videollamada con una foto si lo que tienes tiene pinta de seroma, hematoma o algo que deba ver tu cirujano cuanto antes, y orientarte sobre qué hacer con la herida mientras tanto. Escríbeme y lo vemos.

Cuándo consultar sin demora

Un seroma normal se vigila con calma, pero hay señales que obligan a consultar:

  • La zona se pone roja, caliente y más dolorosa (posible infección).
  • El bulto crece rápido o no baja con el tiempo.
  • Sale líquido turbio, con pus o mal olor.
  • Aparece fiebre o te encuentras mal.
  • La herida empieza a abrirse (consulta también herida quirúrgica que no cierra).

En resumen: el seroma es de esas complicaciones que asustan más de lo que pesan. La mayoría se van solos con paciencia y compresión, y los que no, se resuelven con una aspiración sencilla en la consulta. Lo importante es no tocarlo por tu cuenta y saber distinguir un seroma tranquilo de uno que se está infectando. Si tienes un bulto tras una operación y no sabes qué es ni cómo cuidar la herida, escríbeme: lo valoro por foto o a domicilio en Madrid y te oriento con claridad.

Referencias bibliográficas

  1. Janis JE, Khansa L, Khansa I. Management of Postoperative Seromas. StatPearls. 2023. NCBI Bookshelf NBK585101
  2. Murciasalud. Preevid: manejo del seroma tras cirugía. Biblioteca Virtual Murciasalud, 2015. murciasalud.es
  3. MedlinePlus. Cuidado de heridas quirúrgicas. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. medlineplus.gov
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Valoro la herida o el bulto por videollamada o a domicilio en Madrid, y te digo si hay que actuar o solo vigilar. Con criterio y sin alarmismos.