Cuando una persona vuelve a casa con una sonda vesical permanente (la que muchos conocen como "sonda Foley"), la familia suele sentirse un poco perdida: ¿cómo se lava?, ¿qué hago con la bolsa?, ¿y si se sale?, ¿cuándo tengo que preocuparme? Son dudas muy razonables, y resolverlas da mucha tranquilidad.
Voy a explicarte el cuidado diario paso a paso. Pero antes, lo más importante de todo, porque marca la diferencia entre un cuidado seguro y un problema:
Cambiar la sonda vesical es una técnica estéril que debe realizar personal sanitario (enfermera). No es una tarea del cuidador familiar, por muy buena voluntad que haya. Intentar cambiarla en casa sin la formación y las condiciones adecuadas puede causar lesiones e infecciones. El cuidador se ocupa del cuidado diario —higiene, bolsa, vigilancia—; el cambio, del profesional.
Lo que SÍ hace el cuidador cada día
1. Higiene de manos: lo más importante
Parece obvio, pero es la medida que más infecciones previene. Lávate las manos con agua y jabón antes y después de tocar la sonda, la bolsa o hacer la higiene. Las auditorías sanitarias muestran que algo tan simple como esto reduce a más de la mitad las infecciones urinarias asociadas a sonda. No te saltes este paso nunca.
2. Higiene diaria de la zona
Durante el aseo diario, limpia la zona genital y los primeros centímetros de la sonda con agua y jabón suave, de delante hacia atrás:
- En mujeres: limpia de delante hacia atrás, sin arrastrar gérmenes hacia la uretra.
- En hombres: retrae con suavidad el prepucio para limpiar y vuelve a colocarlo.
- Limpia la sonda desde donde sale del cuerpo hacia afuera, sin tirar de ella.
- No apliques polvos ni lociones alrededor del punto de entrada: no ayudan y pueden favorecer infecciones.
3. Manejo de la bolsa de drenaje
Aquí hay varias reglas de oro, todas basadas en un mismo principio: que la orina fluya hacia abajo y no vuelva hacia atrás.
- La bolsa SIEMPRE por debajo del nivel de la vejiga, esté la persona sentada, de pie o acostada. Si la bolsa sube por encima de la vejiga, la orina puede refluir y eso favorece la infección.
- La bolsa nunca toca el suelo. Cuélgala del lateral de la cama o de una silla, sin que llegue al suelo.
- Vacíala cuando esté a la mitad, sin esperar a que se llene del todo, para que no rebose ni haga presión.
- Al vaciar, no dejes que la boquilla toque nada (ni el suelo, ni el recipiente). Usa un recipiente limpio.
- Vigila que el tubo no se acode ni se doble. Un tubo pinzado impide que la orina drene.
- Mantén el sistema cerrado: no desconectes la sonda de la bolsa salvo que sea imprescindible (por ejemplo, cambiar de bolsa de noche a bolsa de pierna, si así se ha indicado).
4. Hidratación
Salvo que haya una restricción médica de líquidos, es importante que la persona beba suficiente agua. Una buena hidratación mantiene la orina más diluida y ayuda a "lavar" la vía, dificultando las infecciones y las obstrucciones.
Lo que hay que vigilar cada día
Como cuidador, eres los ojos que detectan a tiempo un problema. Fíjate en:
- Que la orina drene. Debe verse pasar orina a la bolsa. Si deja de drenar, es una alarma.
- El color y aspecto de la orina: turbia, con mal olor intenso, con sangre o con muchos sedimentos son señales a vigilar.
- La zona de entrada: enrojecimiento, secreción o dolor.
- Molestias o dolor en la parte baja del abdomen, o pérdidas de orina alrededor de la sonda.
Por qué tanta insistencia con la higiene: las infecciones
La razón de tanto cuidado tiene nombre: la infección urinaria asociada a sonda. Tener una sonda permanente es el principal factor de riesgo de infección de orina, y el riesgo aumenta con cada día que la sonda permanece puesta. Además, sobre la superficie de la sonda se forma inevitablemente biofilm (una capa de bacterias), lo que explica por qué las sondas se cambian de forma programada.
Esto también explica un principio clave que a veces sorprende a las familias: la mejor sonda es la que no está puesta. Es decir, la sonda permanente solo debe mantenerse el tiempo estrictamente necesario. Si en algún momento el equipo médico plantea retirarla o sustituirla por otra opción (como el cateterismo intermitente en algunos casos), suele ser una buena noticia. Puedes leer más sobre las infecciones urinarias de repetición en este artículo.
Un par de cosas que NO debes hacer
- No eches antisépticos ni "desinfectantes" en la bolsa. No previenen infecciones y no están recomendados.
- No irrigues ni "laves" la sonda por tu cuenta. La irrigación rutinaria no se recomienda y debe indicarla un profesional.
- No tires de la sonda ni dejes que la bolsa cuelgue tirando de ella.
- No intentes recolocarla ni cambiarla si se sale: avisa al equipo sanitario.
Cuidar una sonda vesical en casa se vuelve rutinario en pocos días, y hacerlo bien evita la mayoría de complicaciones. La clave está en la higiene de manos, el buen manejo de la bolsa y saber cuándo llamar — dejando el cambio de la sonda siempre en manos del profesional. Si cuidas a un familiar con sonda y quieres que te enseñe el manejo adaptado a vuestro caso, o tenéis dudas sobre las curas o la piel, escríbeme: es parte de la asesoría a cuidadores que ofrezco, presencial en Madrid o por videollamada para toda España.
Referencias bibliográficas
- Gould CV, Umscheid CA, Agarwal RK, et al. Guideline for prevention of catheter-associated urinary tract infections 2009. Infect Control Hosp Epidemiol. 2010;31(4):319-326. (CDC/HICPAC). cdc.gov
- American Nurses Association. ANA CAUTI Prevention Tool. nursingworld.org
- Wound, Ostomy and Continence Nurses Society (WOCN). Care and Management of Patients with Urinary Catheters: A Clinical Resource Guide.
- Kaiser Permanente. Learning About Indwelling Urinary Catheter Care to Prevent Infection. kaiserpermanente.org