Lesión medular · Cuidados de la piel

Cuidados de la piel en lesión medular: guía completa para cuidadores

La piel de una persona con lesión medular es más vulnerable que la de cualquier otra persona. No porque sea más frágil por naturaleza, sino porque ha perdido los mecanismos de protección que todos usamos sin darnos cuenta: la sensibilidad al dolor, la capacidad de moverse cuando algo molesta, y a veces el control de la sudoración y la circulación.

María Herrera Monje
María Herrera Monje Enfermera especializada · Nº Col. 69605 · 16 de junio de 2026 · 9 min lectura
EPUAP/NPIAP 2019

En la Fundación Lesión Medular, los cuidados de la piel son una de las primeras cosas que se trabajan con el paciente y su familia desde el alta. No es un tema secundario — es una prioridad clínica. Una úlcera por presión puede tardar meses en cicatrizar, puede derivar en osteomielitis y puede suponer un retroceso enorme en la rehabilitación. Prevenirla con una buena rutina de cuidados de la piel es infinitamente más eficaz que tratarla.

Por qué la piel del lesionado medular es tan vulnerable Por debajo del nivel de lesión, la persona no siente dolor ni presión. Eso significa que no recibe la señal que normalmente nos hace cambiar de postura, descruzar las piernas o apartar un objeto que nos molesta. Además, la alteración del sistema nervioso autónomo afecta a la sudoración y a la circulación cutánea, lo que reseca la piel y reduce su capacidad de respuesta ante agresiones.

Rutina diaria de cuidados de la piel

1. Inspección diaria — el hábito más importante

La inspección diaria de la piel es la medida de prevención más eficaz y la más fácil de incorporar a la rutina. Se hace en el momento del aseo o en los cambios de ropa, con buena iluminación.

Zonas que revisar siempre:

  • Sacro y cóccix — la zona de mayor riesgo en personas encamadas
  • Talones — segundo lugar en frecuencia de úlceras
  • Isquiones — riesgo máximo en usuarios de silla de ruedas
  • Trocánteres — en decúbito lateral
  • Maléolos y tobillos
  • Orejas y occipucio — especialmente en personas encamadas
  • Zonas de contacto con ortesis, sondas o dispositivos

Qué buscar: enrojecimiento que no desaparece al presionar con el dedo, zonas más calientes o frías que el entorno, induración, ampolla o herida abierta. Cualquiera de estos signos requiere actuación inmediata.

Nivel de evidencia B · Recomendación fuerte

EPUAP/NPIAP/PPPIA. Prevention and Treatment of Pressure Ulcers/Injuries: Clinical Practice Guideline. 2019. epuap.org

2. Limpieza de la piel

La limpieza diaria de la piel debe ser suave y respetuosa. Las recomendaciones son:

  • Usar agua tibia — ni muy caliente (riesgo de quemadura sin sensibilidad) ni muy fría
  • Jabón de pH neutro o syndet — los jabones alcalinos deterioran el manto ácido de la piel
  • Aplicar sin frotar — con presión suave o esponja suave
  • Secar bien, especialmente en pliegues — la humedad macera y aumenta el riesgo de lesión
  • No usar colonias ni productos con alcohol sobre la piel — resecan y irritan

3. Hidratación de la piel

La piel del lesionado medular tiende a resecarse por la alteración de la sudoración. La hidratación diaria con una crema emoliente — sin perfume, sin alcohol — es imprescindible, especialmente en:

  • Prominencias óseas — sacro, talones, codos
  • Zonas de roce con dispositivos — cinturón de silla, ortesis
  • Pies — donde la piel seca y agrietada es una puerta de entrada para infecciones

No aplicar crema entre los dedos de los pies ni en pliegues — la humedad acumulada favorece la maceración y las infecciones por hongos.

4. Protección frente a la humedad

La incontinencia urinaria o fecal — muy frecuente en la lesión medular — macera la piel y multiplica el riesgo de úlceras. Las medidas son:

  • Cambio inmediato de ropa o absorbente cuando hay pérdida
  • Crema barrera en la zona perianal y glúteos si hay incontinencia frecuente
  • Ropa interior de materiales transpirables
  • El programa de cateterismo intermitente y el manejo intestinal correctos reducen los episodios de incontinencia y protegen la piel

Ropa y calzado: detalles que marcan la diferencia

La ropa y el calzado son fuentes frecuentes de lesiones en la piel del lesionado medular que pasan desapercibidas:

  • Evitar costuras en zonas de presión — especialmente en la zona del sacro y los glúteos. La ropa sin costuras interiores o con costuras planas es mucho más segura
  • No usar ropa demasiado ajustada — puede generar puntos de presión sin que la persona lo sienta
  • Calcetines sin elástico apretado — el borde del calcetín puede generar una lesión circular en el tobillo
  • Calzado amplio y sin puntos de presión — especialmente importante si hay espasticidad o deformidad en el pie
  • Revisar los zapatos antes de ponérselos — buscar objetos dentro, pliegues en las plantillas, costuras internas

Posicionamiento y cambios posturales

El alivio de la presión es la medida de prevención más importante de todas. Sin ella, ningún cuidado de la piel es suficiente.

  • Cambios posturales cada 2 horas en personas encamadas — con documentación del horario
  • Posición lateral a 30°, nunca a 90° — a 90° la presión sobre el trocánter es máxima
  • Talones siempre elevados del colchón — nunca apoyando directamente
  • Alivios de presión en silla de ruedas cada 15-30 minutos — elevación de glúteos o inclinación del tronco durante 30-60 segundos
  • Superficie de apoyo adecuada — el colchón y el cojín de la silla deben ser los indicados por el equipo de rehabilitación

Temperatura y sol

Dos situaciones especialmente peligrosas por la pérdida de sensibilidad:

Calor: bolsas de agua caliente, mantas eléctricas, radiadores, sol directo sobre la piel — pueden causar quemaduras graves sin que la persona lo sienta. Nunca aplicar calor directo sobre la piel por debajo del nivel de lesión sin protección y sin supervisión.

Frío: la exposición prolongada al frío puede causar congelación en las extremidades sin que la persona lo perciba. En invierno, cubrir bien las extremidades y revisar regularmente el estado de la piel.

Sol: la fotoprotección es importante, especialmente en zonas donde la persona no puede notar si se está quemando. Aplicar protector solar en toda la piel expuesta.

Señales de alarma: cuándo actuar

  • Eritema no blanqueable — zona roja que no desaparece al presionar: eliminar presión inmediatamente y vigilar cada 2 horas
  • Zona más caliente o más fría que la piel de alrededor: puede indicar daño tisular aunque la piel esté intacta
  • Ampolla, herida abierta o escara: contactar con la enfermera ese mismo día
  • Aumento brusco de la espasticidad: puede indicar una lesión cutánea no detectada — revisar toda la piel
  • Piel entre los dedos del pie húmeda, blanquecina o con mal olor: posible infección por hongos — consultar con enfermería

En más de diez años trabajando con lesionados medulares, lo que más diferencia a las familias que evitan las úlceras de las que no las evitan no es el colchón más caro ni el apósito más sofisticado — es la constancia en la rutina diaria. Inspección, limpieza, hidratación, alivio de presión. Todos los días. Sin excepciones.

Si tienes dudas sobre la rutina de cuidados de la piel de tu familiar o quieres que valore su situación, puedes escribirme. Hago valoraciones a domicilio en Madrid y online para toda España.

Referencias bibliográficas

  1. EPUAP/NPIAP/PPPIA. Prevention and Treatment of Pressure Ulcers/Injuries: Clinical Practice Guideline. 2019. epuap.org
  2. GNEAUPP. Directrices Generales sobre el Tratamiento de las Úlceras por Presión. 2ª Ed. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas. 2016. gneaupp.info
  3. Consortium for Spinal Cord Medicine. Pressure Ulcer Prevention and Treatment Following Spinal Cord Injury. Paralyzed Veterans of America, 2014. pva.org
  4. Defloor T, et al. The effect of various combinations of turning and pressure reducing devices on the incidence of pressure ulcers. Int J Nurs Stud. 2005;42(1):37-46. PubMed PMID: 15582637
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