Lesión medular · Neurorrehabilitación

Espasticidad en lesión medular: qué es, por qué ocurre y cómo manejarla en casa

Los espasmos musculares son una de las experiencias más desconcertantes para las familias de personas con lesión medular. Extremidades que se mueven solas, rigidez repentina, contracciones involuntarias. Esta guía explica qué hay detrás de todo eso y qué se puede hacer.

María Herrera Monje
María Herrera Monje Enfermera especializada · Nº Col. 69605 · 13 de junio de 2026 · 10 min lectura
Basado en evidencia SCIRE 2022

Una de las preguntas que más frecuentemente recibo de los cuidadores de personas con lesión medular es: "Si no tiene movilidad, ¿cómo es que la pierna se mueve sola?" O: "Por las noches tiene unos espasmos que le despiertan y no sabe qué hacer." Detrás de todo eso está la espasticidad.

La espasticidad es una complicación neurológica que aparece en la mayoría de las lesiones medulares por encima del cono medular. No es peligrosa en sí misma, pero puede ser muy incómoda, interferir con el sueño, dificultar los cuidados y, en casos severos, contribuir a la aparición de úlceras por presión o contracturas. Entenderla es el primer paso para manejarla bien.

Aviso importante Este artículo tiene carácter divulgativo. El diagnóstico y el tratamiento de la espasticidad debe hacerlo el equipo de rehabilitación — médico rehabilitador, fisioterapeuta y enfermería — adaptado a cada persona. Si la espasticidad ha empeorado de forma brusca, consulta con el equipo sanitario de referencia.

¿Qué es la espasticidad?

La espasticidad es un aumento del tono muscular — los músculos están más tensos de lo normal y pueden contraerse de forma involuntaria. Se produce cuando la lesión medular interrumpe las señales que el cerebro envía a los músculos para regular su actividad. Sin ese control inhibitorio del cerebro, los músculos responden de forma exagerada a cualquier estímulo.

Es importante distinguir dos conceptos que se confunden habitualmente:

  • Espasticidad — aumento del tono muscular en reposo o al estirar el músculo. La pierna está rígida, cuesta doblarla.
  • Espasmos — contracciones musculares involuntarias, bruscas, que pueden ser flexoras (la pierna se dobla sola) o extensoras (la pierna se estira con fuerza). Son la manifestación más llamativa de la espasticidad.

La espasticidad aparece típicamente en lesiones por encima del cono medular — lesiones cervicales y dorsales. En lesiones del cono y cola de caballo, el patrón es diferente: los músculos suelen estar fláccidos, no espásticos.

¿Por qué puede ser un problema?

La espasticidad tiene una cara positiva y una cara negativa que conviene conocer:

Efectos negativos

  • Dificulta los cuidados diarios — los cambios posturales, el vestido, la higiene
  • Interfiere con el sueño — los espasmos nocturnos son muy frecuentes
  • Puede causar dolor — especialmente si hay contracturas establecidas
  • Aumenta el riesgo de úlceras por presión — los espasmos generan fricción y cizallamiento sobre la piel
  • Puede dificultar la transferencia y la sedestación

Efectos positivos — sí, también los hay

  • Mantiene la masa muscular y previene la atrofia
  • Favorece la circulación venosa en las extremidades
  • Puede facilitar algunas transferencias cuando el tono es moderado
  • Un aumento brusco de la espasticidad puede ser una señal de alarma de que algo está pasando en el organismo — una infección urinaria, una úlcera que no se ve, una fractura, estreñimiento
La espasticidad como señal de alarma Si la espasticidad de tu familiar empeora de forma brusca sin causa aparente, es una señal que hay que investigar. En lesionados medulares, cualquier estímulo nocivo por debajo del nivel de lesión — una infección urinaria, una úlcera por presión, estreñimiento severo, ropa ajustada, uña encarnada — puede desencadenar un aumento de los espasmos. Busca la causa antes de tratar el síntoma.

Nivel de evidencia A · Recomendación fuerte

Spinal Cord Injury Rehabilitation Evidence (SCIRE). Spasticity Following Spinal Cord Injury. Version 7.0, 2022. scireproject.com

Cómo se mide la espasticidad

El equipo de rehabilitación usa escalas estandarizadas para valorar la espasticidad. La más conocida es la Escala de Ashworth Modificada, que va de 0 (sin aumento del tono) a 4 (rigidez total en flexión o extensión). También se usa la Penn Spasm Frequency Scale para medir la frecuencia de los espasmos.

Como cuidador, lo que importa es que puedas describir bien lo que observas: con qué frecuencia ocurren los espasmos, qué los desencadena, si son flexores o extensores, si interfieren con el sueño o los cuidados. Esa información es muy valiosa para el equipo médico.

Factores que empeoran la espasticidad

Hay situaciones que aumentan la espasticidad de forma temporal y que conviene conocer para evitarlas o corregirlas:

  • Infecciones urinarias — son el desencadenante más frecuente. Si los espasmos empeoran, lo primero es descartar una ITU.
  • Úlceras por presión — especialmente las que no son visibles, como las del sacro o isquiones en una persona encamada
  • Estreñimiento e impactación fecal
  • Ropa o dispositivos que comprimen — calcetines apretados, férulas mal ajustadas, sonda que tira
  • Temperatura — el frío intenso o los cambios bruscos de temperatura
  • Posturas incorrectas mantenidas durante mucho tiempo
  • Ansiedad y estrés
  • Fatiga

Manejo no farmacológico en domicilio

Antes de recurrir a la medicación, hay medidas no farmacológicas con buena evidencia que se pueden aplicar en domicilio:

Estiramientos pasivos regulares

El estiramiento lento y mantenido de los grupos musculares espásticos reduce el tono temporalmente y previene las contracturas. Debe realizarlo el fisioterapeuta y enseñárselo al cuidador. La técnica importa — un estiramiento brusco puede provocar el efecto contrario y aumentar el espasmo.

Nivel de evidencia A · Recomendación fuerte

Bovend'Eerdt TJ, et al. The effects of stretching in spasticity: a systematic review. Arch Phys Med Rehabil. 2008;89(7):1395-1406. PubMed PMID: 18586148

Posicionamiento correcto

La postura influye directamente en el tono muscular. Los cambios posturales regulares y el posicionamiento correcto — que el fisioterapeuta habrá indicado específicamente para tu familiar — reducen los estímulos que desencadenan los espasmos y previenen las contracturas.

Calor local

La aplicación de calor superficial en los grupos musculares espásticos puede reducir temporalmente el tono. Siempre con precaución en personas con sensibilidad reducida — riesgo de quemaduras. Nunca aplicar calor directamente sobre la piel sin protección.

Hidroterapia

El agua caliente reduce la espasticidad de forma significativa. El baño o la ducha templada puede ser un momento estratégico para realizar los cuidados que requieren más movilización.

Eliminar los desencadenantes

Como ya se ha mencionado, identificar y eliminar los factores que empeoran la espasticidad — infecciones, úlceras, estreñimiento, ropa ajustada — es a menudo más eficaz que cualquier tratamiento específico.

Tratamiento farmacológico

Cuando las medidas no farmacológicas no son suficientes, el médico rehabilitador puede indicar tratamiento farmacológico. Los más usados son:

  • Baclofeno oral — el más usado en España para la espasticidad medular. Actúa sobre los receptores GABA-B reduciendo la hiperactividad refleja. Requiere ajuste de dosis gradual.
  • Baclofeno intratecal — administrado directamente en el líquido cefalorraquídeo mediante una bomba implantada. Muy eficaz en casos severos, con menos efectos secundarios que la vía oral.
  • Tizanidina — alternativa al baclofeno, con perfil de efectos secundarios diferente.
  • Toxina botulínica — inyección local en los músculos más espásticos. Eficaz para espasticidad focal. Requiere repetición cada 3-6 meses.

Todos estos tratamientos requieren prescripción médica y seguimiento. No abandones ni modifiques la medicación sin consultar con el médico.

Cuándo consultar con el equipo sanitario

  • Aumento brusco de la espasticidad sin causa aparente — buscar desencadenante
  • Espasmos que interfieren gravemente con el sueño o los cuidados
  • Espasmos que causan caídas o situaciones de riesgo
  • Dolor asociado a los espasmos que no se controla
  • Aparición de contracturas — limitación permanente del rango de movimiento
  • Espasticidad que no responde al tratamiento habitual

La espasticidad no es algo con lo que simplemente hay que convivir — es algo que se puede manejar. Y muchas veces el primer paso no es cambiar la medicación, sino buscar el desencadenante: la infección urinaria silente, la úlcera que nadie ha visto, el estreñimiento que lleva días acumulándose. Cuando encuentras y eliminas la causa, los espasmos mejoran solos.

Si tienes dudas sobre la espasticidad de tu familiar o quieres orientación sobre cómo manejarla en domicilio, puedes escribirme. Hago valoraciones a domicilio en Madrid y consultas online para toda España.

Referencias bibliográficas

  1. Spinal Cord Injury Rehabilitation Evidence (SCIRE). Spasticity Following Spinal Cord Injury. Version 7.0, 2022. scireproject.com
  2. Bovend'Eerdt TJ, et al. The effects of stretching in spasticity: a systematic review. Arch Phys Med Rehabil. 2008;89(7):1395-1406. PubMed PMID: 18586148
  3. Sköld C. Spasticity in spinal cord injury: self- and clinically rated intrinsic fluctuations and intervention-induced changes. Arch Phys Med Rehabil. 2000;81(2):144-149. PubMed PMID: 10668768
  4. Adams MM, Hicks AL. Spasticity after spinal cord injury. Spinal Cord. 2005;43(10):577-586. PubMed PMID: 15968299
  5. Consortium for Spinal Cord Medicine. Preservation of Upper Limb Function Following Spinal Cord Injury. Paralyzed Veterans of America, 2005. pva.org
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