Heridas · Cicatrización

Costra en una herida: qué es, si hay que quitarla y cómo cuidarla

La costra genera muchas dudas: ¿es buena señal o mala? ¿La dejo o la quito? ¿Por qué pica? ¿Y si es amarilla o negra? Te lo explico con criterio: qué es realmente una costra, por qué casi nunca hay que arrancarla, y cuándo debes preocuparte.

María Herrera Monje
María Herrera Monje Enfermera especializada · Nº Col. 69605 · 20 de agosto de 2026 · 9 min lectura
Cicatrización

La costra es de esas cosas que todos hemos tenido y que casi nadie entiende del todo. Se forma sola, se cae sola, y por el camino pica, tira y nos tienta a arrancarla. Vamos a aclarar qué es, qué significa según su color y —lo más importante— qué debes y qué no debes hacer con ella.

La regla que resume todo el artículo Una costra normal es la tirita natural del cuerpo. En la mayoría de los casos no hay que arrancarla: hacerlo reabre la herida, retrasa la cicatrización y aumenta el riesgo de marca e infección. Se deja caer sola.

Qué es exactamente una costra

Cuando te haces una herida, la sangre y el líquido que salen contienen fibrina y células que, al contacto con el aire, se secan y endurecen formando una capa. Esa capa es la costra: una barrera protectora que el cuerpo fabrica para tapar la herida mientras, por debajo, reconstruye la piel. Su nombre técnico es escara o costra serohemática, aunque en heridas crónicas la palabra "escara" se reserva para el tejido muerto negro, que es otra cosa.

Es decir: la costra, en una herida aguda normal (un corte, un rasguño), es buena señal. Significa que el cuerpo ha activado su mecanismo de reparación. El problema es que esa misma costra, en ciertas situaciones, deja de ser útil — y ahí es donde hay que saber mirar.

¿Hay que quitar la costra? Casi nunca

Esta es la pregunta estrella, y la respuesta va contra la tentación: no la arranques. Motivos:

  • Reabre la herida. Debajo de la costra el tejido nuevo es muy frágil. Arrancarla lo rompe y te devuelve a la casilla de salida.
  • Aumenta el riesgo de cicatriz. Interrumpir la reparación una y otra vez favorece que quede marca.
  • Abre la puerta a la infección. La costra sella; al quitarla, expones la herida a las bacterias.

Hay un matiz interesante que la ciencia de las heridas conoce bien: aunque la costra protege, una herida cerrada en ambiente húmedo (con el apósito adecuado) suele cicatrizar mejor y con menos costra que una herida al aire que se reseca. Por eso en heridas que cuidamos con apósitos muchas veces no se forma costra dura: no porque falte algo, sino porque el ambiente húmedo hace que no haga falta.

¿Y si me pica? El picor es de lo más normal: forma parte del proceso de cicatrización (intervienen la histamina y los nervios que se están regenerando). Que pique suele ser buena señal, pero no te rasques ni arranques. Si molesta mucho, hidratar la piel de alrededor una vez la herida está cerrada ayuda a calmarlo.

Qué significa el color de la costra

No todas las costras son iguales. El color orienta:

Costra roja o marrón oscura (lo normal)

Es la costra clásica de sangre seca. En una herida aguda, es la esperable y no debe preocuparte. Se irá cayendo sola por los bordes a medida que la piel cierra por debajo.

Costra amarilla o blanquecina

Aquí hay que distinguir. A veces es simplemente costra mezclada con fibrina o con exudado seco. Pero una capa amarilla, blanda y viscosa en el fondo de una herida que no cierra puede no ser una costra, sino esfacelo (tejido muerto), que sí necesita valoración. La clave: una costra amarilla seca en un rasguño es normal; una capa amarilla húmeda en una herida estancada, no.

Costra negra y dura

Una placa negra, seca y coriácea no es una costra de sangre: es tejido necrótico (muerto). Esto sí requiere valoración profesional, sobre todo en personas encamadas o con mala circulación. No se arranca en casa bajo ningún concepto — y en ciertas zonas (como el talón) ni siquiera se retira sin valorar antes la circulación.

Cuándo una herida con costra SÍ debe verse Acude a valoración si alrededor de la costra hay enrojecimiento que crece, hinchazón, calor, dolor que aumenta, pus que sale por debajo o mal olor, o si tienes fiebre. Son signos de que la herida puede estar infectada bajo la costra. También si es una costra negra en una persona encamada o diabética.

Entonces, ¿qué hago con una herida con costra?

Para una costra normal, en una herida aguda sin signos de alarma, el cuidado es sencillo:

  • Déjala en paz. No la arranques ni la manosees.
  • Mantén la zona limpia con agua y jabón suave; sécala sin frotar.
  • Puedes taparla con un apósito si roza con la ropa, o dejarla al aire si está en zona tranquila.
  • Sí se puede mojar con normalidad en la ducha (no empaparla en remojo largo).
  • Vigila los signos de alarma de arriba.

La costra, bien entendida, es una aliada: es tu cuerpo trabajando. La tentación de arrancarla es fuerte, pero cada vez que lo haces, reinicias el proceso. Déjala hacer su trabajo y caerá sola cuando la piel de debajo esté lista. Ahora bien, si lo que ves es una placa negra en una persona encamada, o una herida con costra que no mejora y da señales de infección, eso ya no es una costra cualquiera: escríbeme y lo valoramos. Atiendo a domicilio en Madrid y por videollamada para toda España.

Referencias bibliográficas

  1. MedlinePlus. Cuidado de heridas y rasguños. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. medlineplus.gov
  2. Junker JPE, Kamel RA, Caterson EJ, Eriksson E. Clinical Impact Upon Wound Healing and Inflammation in Moist, Wet, and Dry Environments. Adv Wound Care. 2013. PMC3842869
  3. Wallace HA, Basehore BM, Zito PM. Wound Healing Phases. StatPearls. 2023. NCBI Bookshelf NBK470443
  4. British Association of Dermatologists. Wound care – patient information. bad.org.uk
¿Una herida que no evoluciona bien?

Cuando la costra no es solo una costra

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