Cuidado de la piel · Pies

Grietas en los pies y talones: por qué salen y cómo curarlas

Los talones agrietados parecen solo un problema estético, pero cuando las grietas se hacen profundas duelen, sangran y pueden infectarse — y en personas con diabetes son una verdadera señal de alarma. Te explico por qué aparecen, cómo curarlas bien y cuándo conviene que las vea un profesional.

María Herrera Monje
María Herrera Monje Enfermera especializada · Nº Col. 69605 · 12 de octubre de 2026 · 8 min lectura
Evidencia clínica

Casi todo el mundo ha tenido los talones secos y agrietados alguna vez, sobre todo en verano con las sandalias. La mayoría de las veces es solo cuestión de hidratar bien. Pero las grietas tienen una cara menos conocida: cuando se hacen profundas, abren la barrera de la piel y se convierten en una puerta de entrada para infecciones — algo especialmente serio en algunas personas. Vamos a ver cómo cuidarlas bien y cuándo son más que un problema de estética.

La idea de fondo Las grietas de los talones nacen de una piel seca y sometida a presión que pierde elasticidad y se resquebraja. Se tratan sobre todo con hidratación profunda (cremas con urea) y cuidado de la piel. Pero una grieta profunda es una herida, y como toda herida, puede infectarse.

Por qué salen las grietas en los pies

El talón es la zona más propensa por dos motivos que se combinan: tiene pocas glándulas que lubriquen la piel y soporta toda la presión del cuerpo al caminar. Cuando la piel se reseca, pierde elasticidad, se engrosa (el callo) y, con la presión diaria, se abre en fisuras. Lo favorecen:

  • Sequedad de la piel (la causa principal), el clima seco y poca hidratación.
  • Calzado abierto (chanclas, zuecos) que deja el talón sin sujeción y expuesto.
  • Sobrepeso, que aumenta la presión sobre el talón.
  • Estar muchas horas de pie.
  • Enfermedades: diabetes, psoriasis, eccema, hipotiroidismo — afectan a la hidratación y la regeneración de la piel.
  • El pie de atleta (hongos), que reseca y agrieta, sobre todo entre los dedos.

Cómo curar las grietas, paso a paso

  1. Reblandece la piel con un baño de pies en agua tibia unos 10-15 minutos.
  2. Exfolia con suavidad el exceso de piel dura con una lima o piedra pómez — sin pasarte ni usar cuchillas, que dañan.
  3. Hidrata en profundidad. Aquí está la clave: una crema específica de pies con urea (habitualmente entre el 10% y el 25%), que es el ingrediente estrella para rehidratar y ablandar la piel engrosada. También ayudan el ácido salicílico, el lactato o la manteca de karité.
  4. Aplica a diario, mejor por la noche, y cubre con calcetines de algodón para que la crema penetre.
  5. Protege el talón con calzado cerrado mientras cura.
Atención si tienes diabetes Esto es lo más importante del artículo. En una persona con diabetes, una grieta en el talón no es un tema estético: es una puerta de entrada para la infección. La neuropatía hace que no se note, y la mala circulación dificulta que cure, así que una fisura banal puede convertirse en una úlcera o una infección seria. Si tienes diabetes, revisa tus pies a diario, no uses cuchillas ni callicidas por tu cuenta, y que un profesional valore cualquier grieta. Lo desarrollo en heridas en diabéticos.
¿Una grieta profunda, dolorosa o en un pie de riesgo? Si la grieta es profunda, duele, sangra, tiene mala pinta, o la persona es diabética o tiene mala circulación, conviene valorarla. Puedo verla por videollamada con una foto o a domicilio en Madrid y decirte cómo cuidarla o si necesita algo más. Escríbeme y lo vemos.

Cuándo la grieta necesita que la vea un profesional

Busca valoración si la grieta:

  • Es profunda, duele o sangra.
  • Muestra signos de infección: enrojecimiento que crece, calor, supuración, pus.
  • No mejora pese a hidratar bien durante unas semanas.
  • Aparece en una persona con diabetes, mala circulación o defensas bajas — aquí el umbral es mucho más bajo.

Cómo prevenirlas

Una vez curadas, mantenerlas a raya es sencillo: hidrata los pies a diario (sobre todo los talones), bebe suficiente agua, usa calzado cerrado y cómodo que sujete el talón, exfolia suavemente de vez en cuando el callo, y seca bien entre los dedos para evitar hongos. En pies de riesgo (diabetes), la revisión diaria es la mejor prevención.

Así que la próxima vez que notes los talones agrietados, no los ignores ni los trates solo como un problema de verano: hidrata bien con una buena crema de urea y protégelos. Y recuerda la cara seria de este tema — en una persona con diabetes o mala circulación, una grieta merece ojo profesional, porque lo que empieza como piel seca puede acabar en una infección. Si tienes una grieta que no mejora o un pie de riesgo, escríbeme: la valoro por foto o a domicilio en Madrid y te digo cómo cuidarla.

Referencias bibliográficas

  1. MedlinePlus. Cuidado de los pies para personas con diabetes. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. medlineplus.gov
  2. American Academy of Dermatology. How to heal cracked heels. aad.org
  3. International Working Group on the Diabetic Foot (IWGDF). Guidelines on prevention of diabetic foot disease. iwgdfguidelines.org
¿Grietas en los pies que no mejoran?

Una grieta profunda es una herida

Si no mejora, duele o es un pie de riesgo (diabetes), la valoro por videollamada o a domicilio en Madrid y te dejo un plan claro.